Visita de la Misión de Alto Nivel de la OIT a Colombia: Aunque ASOCOFLORES se vista de seda...
Los empresarios quieren el diálogo y las mesas de trabajo
para maquillar de política social su actividad de comercialización
internacional, mientras en Colombia se continúan asesinando
sindicalistas y permanentemente se persiguen organizaciones sindicales
y se desconocen Convenios Colectivos
30-11-2007 - Del 25 al 28 de noviembre de 2007
visita Colombia una importante delegación de la Organización
Internacional del Trabajo (OIT) que se reunirá con gobierno,
empleadores y trabajadores para, dentro del propósito de este organismo
tripartito, impulsar la real aplicación de los convenios fundamentales
de OIT adoptados por el Estado colombiano que, con sus respectivas
leyes, pasaron a
formar parte de la legislación nacional.
No obstante que en Colombia, y por definición de la última Conferencia
de OIT en 2007, se ratificó la decisión por acuerdo tripartito entre
gobierno, empleadores y trabajadores, de mantener e impulsar la oficina
especial de OIT en Colombia como garante del buen desarrollo de la
política gubernamental para erradicar la inseguridad contra
sindicalistas, exilios por acción sindical y asesinatos por la misma
actividad, la realidad muestra otra cosa.
El gobierno y los empresarios han utilizado el esfuerzo de la acción
tripartita como una argucia de distracción ante la comunidad
internacional y la opinión pública nacional, porque en la práctica han
caído más sindicalistas, mientras que empresas nacionales y
transnacionales, con la anuencia del Ministerio de Protección Social
(Trabajo y Salud), se resisten a aceptar el derecho de asociación, la
libertad sindical y la negociación colectiva que establecen los
Convenios 87 y 98 de la OIT.
La Rel-UITA solicitó a las centrales sindicales nacionales y a la misma
OIT en Colombia, incluir en la agenda a discutir con la delegación
internacional, como casos emblemáticos, lo que ocurre con los Convenios
87 y 98 en el sector floricultor, en el cervecero SABMiller y en
Coca-Cola (FEMSA).
Citamos el caso de la floricultura por su relación directa con el
Sindicato Nacional de Trabajadores de la Industria Agropecuaria
(SINTRAINAGRO). La UITA apoyó e impulsó la iniciativa de reunir en
Colombia, por convocatoria de ETI (Iniciativa de Comercio Ético), a
empresarios de la comercialización de flores de Inglaterra, empresarios
productores asociados en ASOCOFLORES, centrales sindicales colombianas
y sindicatos de las flores, en un taller de evaluación y perspectivas
de cooperación interinstitucional que facilitara la constitución de una
Mesa de diálogo social, que incluyera el interés por parte del sector
trabajador respecto a los Convenios fundamentales de ala OIT.
Si bien se acordó la creación de la Mesa, su puesta en práctica avanzó
hasta cuando se pretendió establecer quiénes serían los integrantes de
esa Mesa. ASOCOFLORES, sin ambages, se negó aceptar la presencia de las
centrales sindicales, fundamentalmente de la Central Unitaria de
Trabajadores (CUT), con el argumento de sólo entablar un diálogo con
quienes tengan presencia organizada sindicalmente en el sector (ver
artículo). Vale decir, con pequeñas organizaciones que no superan los
5.000 afiliados de un universo de 90.000 trabajadores y trabajadoras
directos, lo cual trae a referencia el adagio popular: “Cambiemos todo,
para que todo siga igual”.
Con el acompañamiento de Rel-UITA, UNAC y de la CUT, SINTRAINAGRO
constituyó la subdirectiva en el sector flores, La Ceja (Antioquia),
fue inscrita observando las disposiciones legales, pero posteriormente
revocaron la inscripción con la complicidad de funcionarios del
Ministerio de Protección Social, como siempre influenciados y
manipulados por los abogados empresariales. El caso se agitó
internacionalmente y ante la denuncia de Rel-UITA y de la UNAC,
ASOCOFLORES respondió que “Agradecería a UITA que la próxima vez que
envíe una comunicación relacionada con la Mesa, no involucre temas que
no son de la competencia de ASOCOFLORES”.
Mayor evidencia no puede existir: los empresarios quieren el diálogo y
las mesas de trabajo para maquillar de política social su actividad de
comercialización internacional, mientras en Colombia se continúan
asesinando sindicalistas y permanentemente se persiguen organizaciones
sindicales y se desconocen Convenios Colectivos.
En realidad, más allá de escuchar las reiteradas denuncias del
movimiento sindical nacional e internacional, la misión de la OIT
debería estudiar el sinnúmero de modificaciones infligidas a la
legislación interna para hacer de los convenios de OIT meros
instrumentos de papel que hacen inocua la normatividad internacional y,
con mayor razón, las decisiones del Comité de Libertad Sindical de OIT
como la 333 y la 336.
Entre otras cosas, estas resoluciones plantean que “la legislación
nacional debería limitarse tan sólo a sentar las condiciones formales
que deberán respetar los estatutos, los cuales, con los reglamentos
correspondientes, no necesitarán la aprobación previa de autoridades
públicas para entrar en vigor”. De esta forma se pronunció la Comisión
de Normas respecto al caso No. 1629 (República de Corea), de gran
similitud a lo vivido en Colombia.
Lo ocurrido con SINTRAINAGRO en La Ceja es una franca y descarada
intromisión administrativa en los asuntos internos de los sindicatos,
lo cual contraviene las normas constitucionales relativas a los
Convenios de la OIT y de la propia Constitución Política. El convenio
No. 87 relativo a la Libertad Sindical y a la Protección del Derecho de
Sindicalización, garantiza a todos los trabajadores y trabajadoras, sin
ninguna distinción y sin autorización previa, el derecho de constituir
las organizaciones que estimen conveniente y de afiliarse a ellas.
En Bogotá, Luis Alejandro Pedraza
Rel-UITA