Texto de la Declaración
final del III Encuentro Cívico Iberoamericano.
Declaración de las
organizaciones de la Sociedad Civil
III ENCUENTRO
CIVICO IBEROAMERICANO
Santiago de Chile,
7 y 8 de Noviembre de 2007
Nos hemos reunido durante estos dos
días un conjunto de 74 redes, movimientos y organizaciones sociales y
organismos no gubernamentales que representan a más de 4.000 organizaciones
sindicales, de mujeres, campesinos/as, pueblos y nacionalidades indígenas,
comunidades afrodescendientes, de orientación sexual e identidad de género
(LGTB), de organizaciones territoriales, medioambientales, provenientes de toda
la diversidad de América Latina y la península Ibérica.
Constatamos que en las últimas décadas
se ha aplicado en América Latina, como una nueva expresión de dependencia, el
modelo neoliberal. Este no ha generado, junto con el crecimiento económico, la
necesaria redistribución de la riqueza en nuestras sociedades profundamente
desiguales y excluyentes.
Se requiere un cambio sustantivo hacia
un modelo sostenible que exige de los países iberoamericanos la conjunción de
políticas macroeconómicas, productivas, sociales y medioambientales con el fin
de generar empleo digno e inclusión. Diversos movimientos y tendencias
políticas y sociales cuestionan este orden injusto y buscan alternativas que
pasan por el fortalecimiento del rol del Estado para que asuma la defensa de
los intereses de quienes sufren la exclusión y la pobreza.
Deben asumirse compromisos sobre
iniciativas y políticas orientadas a modificar las condiciones profundamente
injustas e inequitativas del comercio internacional. Es inaceptable que se nos
imponga a América Latina la apertura comercial mientras se mantienen políticas
masivas de subsidio en los países desarrollados.
Es necesario recuperar el rol de los
Estados como garantes de los Derechos Humanos, para que estén al servicio del
bienestar de las personas y tengan la obligación de cumplir con los tratados y
acuerdos internacionales de DD HH, generando mecanismos de seguimiento. En particular
sobre los DESC, exigimos el cumplimiento pleno de los compromisos vigentes, y
la presentación de informes sobre los avances en la defensa de estos derechos.
La sociedad civil debe tener un rol activo en el debate de estos informes.
La democracia sólo podrá consolidarse
con la participación y representación efectiva y equilibrada de mujeres y
hombres en los distintos espacios de poder, con el ejercicio de los derechos
sexuales y reproductivos y el derecho a una vida libre de violencia y discriminación.
Demandamos el avance en la paridad de género a través de la implementación de
instrumentos prácticos para la igualdad salarial, acciones positivas en las
empresas y la corresponsabilidad en el ámbito familiar.
Nuestros gobiernos y nuestras
sociedades requieren de un acuerdo que permita la modernización, en un sentido
progresivo, de nuestro sistema tributario. Hay que garantizar que los ingresos
públicos se sustenten en los impuestos directos a las grandes empresas y grupos
económicos. Hay que incrementar de manera sustantiva los ingresos del Estado en
relación con la renta generada por la explotación de nuestros recursos
naturales.
La redistribución requiere de
políticas orientadas a superar la precariedad del trabajo en todos los
sectores, fomentar las libertades sindicales y respetar toda forma de expresión
legítima de la protesta social.
Se debe terminar con las tendencias
orientadas a criminalizar las luchas sociales. Es fundamental que nuestros
gobiernos asuman un compromiso claro con la implementación de políticas de
promoción de la economía social a través de sus diferentes formas. Junto con
ello se debe incentivar a la micro y pequeña empresa, facilitando canales de
financiamiento y fortaleciendo su capacidad de innovación y su productividad.
Es fundamental el cumplimiento del
compromiso de los países desarrollados de aportar el 0.7% de su PBI, así como
vincularla a estrategias y objetivos de desarrollo nacional y regional. Se
deben continuar y ampliar los programas de condonación de la deuda y de su
conversión en inversión para el desarrollo.
Se deben diseñar e implementar
sistemas para detener y revertir el deterioro de nuestro patrimonio ambiental.
Se debe defender nuestra biodiversidad y los territorios de los pueblos
indígenas y las comunidades locales frente a la imposición creciente de grandes
conglomerados empresariales.
Demandamos la profundización en el
diálogo social a través de la creación y consolidación de Consejos Sociales que
cuenten con la participación tanto de sindicatos y empleadores como de otros
actores relevantes de la sociedad civil, así como su articulación en el ámbito
regional.
Los Estados deben garantizar el
ejercicio ciudadano del derecho a la comunicación. Para ello deben promover
regulaciones que frenen la concentración económica en la propiedad de los
medios de comunicación. Las legislaciones deben promover la emergencia de un
tercer sector de las comunicaciones (medios independientes, comunitarios, sin
fines de lucro).
Exigimos la ratificación y
cumplimiento de los siguientes acuerdos internacionales: Protocolo Facultativo
de la CEDAW; Convención de las Naciones Unidas sobre los derechos de los
trabajadores migrantes y sus familia; Convención sobre Racismo y otras formas
de Discriminación; Convención sobre personas con discapacidad; Consenso de
Quito; Convenio 169 de la OIT referido a los pueblos indígenas; Convención
Interamericana sobre Desaparición Forzosa y los convenios fundamentales de la
OIT. De la misma forma, se debe avanzar en el proyecto de Convención Interamericana
contra el Racismo y otras formas de Discriminación.
Demandamos crear mecanismos oficiales
de información, consulta y participación de la sociedad civil y sectores
sociales, durante las negociaciones y el seguimiento de los Acuerdos de Asociación
de la UE con las subregiones de América Latina y Caribe. Reclamamos el
reconocimiento y la institucionalización de los espacios de participación y
consulta de la sociedad civil en los diferentes ámbitos de integración.
Se requiere la recuperación del Estado
y su rol en la promoción del desarrollo sostenible, la inclusión y la justicia
social. Las políticas sociales constituyen una condición sustantiva de para
alcanzar sociedades más justas y solidarias.
Las Políticas sociales deben ocupar el
mismo nivel de importancia que la política económica y no como un paliativo de
ésta última y los Estados deben asegurar la inversión para hacer efectivas las
políticas públicas y los servicios básicos de calidad.
Se deben adoptar políticas sociales
autónomas, soberanas, inclusivas y universales que permitan atender las
demandas y necesidades de los diferentes sectores de la población, incluyendo a
los pueblos indígenas, afrodescendientes, personas con discapacidad, niños y
niñas, y otros grupos excluidos.
Se deben garantizar sistemas públicos
de seguridad social, con carácter solidario y universal. Los Estados se deben
dotar de los recursos para el funcionamiento de estos sistemas, incluyendo la
utilización de políticas fiscales para la protección social.
La participación de la ciudadanía es
una condición indispensable para la implementación de las políticas sociales.
Es necesario el establecimiento de mecanismos institucionales para la
participación de la sociedad civil en los ámbitos de concertación, como un mecanismo
que permite la democratización de las políticas sociales, su sostenibilidad y
su efectivo impacto en el origen estructural de la desigualdad.
Finalmente, demandamos un sistema de
seguimiento a los acuerdos de las cumbres, desde las instancias de coordinación
intergubernamental, desde cada uno de los gobiernos y desde la sociedad civil,
que garantice la continuidad y monitoreo.