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Rebanadas de Realidad - CUT, Colombia, Bogotá, 31/08/06.- Tanto
la proliferación del modelo económico neoliberal, que favorece la
eliminación de barreras a la inversión extranjera y comercio exterior,
como el desarrollo de nuevas tecnologías informáticas, que facilita la
comunicación internacional, ha permitido la expansión de las empresas
multinacionales a todos los rincones del planeta. La escala y alcance
de sus operaciones les dan un poder económico inmenso para influir en
las políticas públicas de los países en vía de desarrollo cuyos
gobiernos claman por más inversión extranjera, a cualquier costo. La
influencia de estas empresas, combinada con la actuación del Fondo
Monetario Internacional, Banco Mundial, y Organización Mundial de
Comercio, socava la soberanía nacional de países como Colombia de crear
su propia política económica y limita las posibilidades de aquellos
países de promover un desarrollo social equitativo a través de
políticas que fomentan y protegen sus sectores económicos claves.
En
América Latina, la inversión extranjera hecha por las multinacionales
en la región no alcanza los mismos niveles que se ven en Europa,
Estados Unidos o aun Asia, con solo $US 72 mil millones en nuevas
inversiones el año pasado, comparado con $US 172,7 mil millones de
inversiones en Asia y Oceanía, por ejemplo. Sin embargo, se puede medir
el poder de estas empresas en el hecho que las cinco mayores
multinacionales con presencia en América Latina registraron ventas en
la región en el año 2003 que equivalen a mas de $US 98 mil millones,
una cifra que supera el Producto Interno Bruto de Colombia para ese
mismo periodo. Además, una nueva generación de empresas multinacionales
latinoamericanas, o multilatinas, se esta creciendo, representada por
compañías como Petrobrás, Gerdau, Cemex, América Móvil, y algunas
colombianas que se empiezan a destacar como: Grupo Empresarial ISA,
Grupo Carvajal, y Argos que están saltando las fronteras nacionales
para conquistar los mercados de los países vecinos.
En
Colombia, la inversión extranjera directa (IED) ha crecido a niveles
record el año pasado, con $US 3,921 millones en inversiones. No
obstante, el monto de esta inversión creció en el 2005 no como
resultado de la creación de nuevas unidades de producción o prestación
de servicios, sino debido a la venta de empresas nacionales
(desnacionalización) como Bavaria, Coltabaco, Granahorrar, y Avianca a
empresas extranjeras, sin generar un valor agregado para el país. Es
importante mencionar también que la IED en Colombia se destaca por ser
producto de los procesos de privatización de las entidades estatales
del sector financiero y de servicios públicos domiciliarios que los
sucesivos gobiernos han impulsado desde la década de los 90. Por eso,
en el periodo 1996-2005, 59,4% de la IED en Colombia ha sido
concentrada en el sector de servicios, con solo 19,3% de la IED total
concentrada en el sector manufacturero.
Mientras
las multinacionales siguen en su plan de dominación económica del
mundo, al mismo tiempo, muchas han acudido a la figura de la
responsabilidad social empresarial (RSE) para poder proyectar una
imagen corporativa positiva ante los consumidores de sus productos y
servicios. Sin embargo, en la mayoría de casos, el compromiso social de
dichas empresas se traduce en unas acciones esporádicas de filantropía,
y no se extiende a tocar asuntos como el bienestar de sus trabajadores
y la sostenibilidad de su gestión ambiental. Además, todos los códigos
de conducta formulados por las multinacionales en el contexto de la RSE
son completamente voluntarios, sin ponerles ninguna obligación jurídica
más allá del mero cumplimiento con la legislación laboral y ambiental
nacional.
La
inversión extranjera debe permitirse con respeto a la soberanía
nacional, a los derechos de los trabajadores, a la preservación del
medioambiente, y siempre que implique el beneficio nacional y
contribuye al desarrollo económico y social del país.
Llamamos
al movimiento sindical colombiano a fortalecer su poder de negociación
con las multinacionales, a través de la construcción de redes
sindicales transfronterizos para compartir información y coordinar
acciones frente a estas empresas. Igualmente, hay que empezar a luchar
no solo a favor de las reivindicaciones de los trabajadores directos,
sino también de los trabajadores no-sindicalizados y tercerizados que
trabajan en las cadenas de producción de las multinacionales, quienes
laboran en situaciones de extrema precariedad. Además, el movimiento
sindical colombiano deberá prestar mas atención al desarrollo del
concepto de RSE y tratar de influir en ello, a través de la
participación activa en debates actuales frente al tema y la
utilización de normas como el Pacto Mundial de la ONU y las Directrices
para Empresas Multinacionales de la OCDE, como una nueva herramienta
para exigir el cumplimiento de los derechos laborales fundamentales por
parte de las multinacionales. Por eso, proponemos que la CUT, en todas
sus instancias de dirección, asigne un responsable del trabajo con los
sindicatos de las multinacionales, y que las organizaciones que
representan a los trabajadores de multinacionales creen una Secretaria
también al nivel de las Juntas Directivas Nacionales de sus
organizaciones, estableciendo una capacidad institucional mayor que
permitirá que el movimiento sindical actúe como un contrapeso mas
contundente frente a estas compañías.
Bogotá, D.C., 25 de agosto de 2006 |